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Los países del mediterráneo sufren grandes diferencias en el acceso al agua y en los próximos años aumentará la población con un mayor riesgo de conflictos

Anwar Zibaoui

En el mediterráneo se combina un aumento de población con la escasez de agua, lo que aumenta el riesgo de conflictos.
En el mediterráneo se combina un aumento de población con la escasez de agua, lo que aumenta el riesgo de conflictos.

Barcelona, 12 de mayo de 2017 (12:42 CET)

El agua es un recurso cada vez más escaso, y la situación en la región mediterránea empieza a ser preocupante. Casi 490 millones de personas viven en los 22 países de la cuenca Mediterránea, cinco de África, seis en Asia y once países en Europa. En términos de suministro a las poblaciones, la distribución de los recursos hídricos es desigual: entre los 10.000 m3/año per cápita en Albania, Croacia o Montenegro, a menos de 100 m3 /año per cápita en Gaza o Malta.

A nivel mundial, la disponibilidad media de agua per cápita es de 7.000 m3 / persona / año, mientras que en la región es sólo 1,200 m3 / persona / año. Muchos países mediterráneos no llegan al mínimo. Israel tiene cerca de 276 m3 por persona/ año. Jordania apenas llega a los 150 m3. La mitad de la población de la región vive en condiciones de estrés hídrico. Además, se espera que aumente la población en 150 millones de personas en la orilla sur y oriental, lo que significa que la disponibilidad de agua per cápita se reducirá a la mitad en 2050.

La situación en muchos países de la ribera mediterránea es crítica por la escasez de agua

Por otra parte, el 75% de los puestos de trabajo en el mundo dependen del agua. Por tanto, la escasez de agua y los problemas de acceso pueden limitar el crecimiento económico en numerosos países en los próximos años. La mayor amenaza que enfrenta el planeta durante la próxima década es una crisis mundial de agua: una sequía en las tierras agrícolas más productivas del mundo, o cientos de millones de personas sin acceso al agua potable.

El 70% de la superficie del planeta Tierra es agua, pero solo un 4% de ese agua es dulce. El sur del Mediterráneo, solo tiene sólo el 3,4%. El agua, nos conecta, no nos separa, una crisis regional del agua se convertiría rápidamente en un problema global, afectando a las economías de todos los tamaños, Su escasez provocará, conflictos o guerras derivados del control de las bolsas que existan en el territorio.

Europa se enfrenta a nuevos retos a la hora de proteger uno de sus activos económicos más valiosos, el Mediterráneo. El crecimiento previsto en los próximos años del turismo, el tráfico marítimo, la acuicultura o la búsqueda de hidrocarburos requieren medidas para ordenar estos usos y conseguir que este mar siga conservando su enorme riqueza biológica.

Es necesario aprovechar las tecnologías más adecuadas para lograr mejores ratios de consumo energético

Y hay que tener en cuenta la cuestión del cambio climático. En el contexto mundial, la región del Mediterráneo se caracteriza por la enorme asimetría existente entre sus diferentes zonas, y por un débil dinamismo económico, aunque dispone de activos tan importantes como el turismo, su cultura, y su historia. La región del Mediterráneo se caracteriza por la enorme asimetría entre las diferentes zonas. Es una eco-región con un patrimonio único, cultura, historia; y unas características particulares, Pero su futuro depende de que los patrones de desarrollo sean sostenibles en toda la zona.

Las amenazas de seguridad, la inestabilidad política y la emigración están condicionando a Europa y las relaciones políticas y económicas en el mediterráneo. El deterioro medioambiental, el cambio climático y la escasez de agua acrecentaran el impacto de los diferentes conflictos.

Hasta el momento, no se han utilizado los recursos de manera adecuada, por lo que la relativa indolencia económica que caracteriza a la región ha afectado gravemente al desarrollo de muchos de sus países, así como a la calidad del medio ambiente

La demanda de agua crecerá en un 20% en 2025 en la región Mediterránea, Es imprescindible el uso de las tecnologías más adecuadas con mejores ratios de consumo energético, una mayor regulación , y el tratamiento de aguas residuales para su uso en la agricultura o la industria. Facilitaría el desarrollo sostenible de la región, y crearía puestos de trabajo

El mediterráneo será una de las zonas más afectadas por el aumento de población y la falta de agua

Hay que empezar a dar pasos hacia el futuro, crear economías eficientes en recursos y resistentes al clima. Hay que incrementar la cooperación entre las riberas para proteger el ecosistema. Hay que desarrollar una política del agua. Porque , sin un enfoque proactivo para romper las tendencias actuales de despilfarro, sin una mayor cooperación en la cuenca Mediterránea y sin alternativas renovables para generar agua potable, los países de la región no lograrán la sostenibilidad del agua. La población mundial aumentará a más de 9.000 millones en el 2050. El estrés hídrico aumentará inevitablemente, ya hay demasiadas señales. Y el mediterráneo será una de las regiones más afectadas.