Pedro Sánchez celebra en Ferraz su victoria en las primarias del PSOE | EFE

El 15-M del PSOE

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La victoria contra todo pronóstico de Pedro Sánchez provoca un auténtico terremoto dentro del partido que sacude al resto de formaciones

Barcelona, 23 de mayo de 2017 (09:55 CET)

En política –como en todos los aspectos de la vida, en general-, no hay nada peor que intentar inventarse una realidad que no existe. De ahí el rotundo fracaso de la candidatura de Susana Díaz en las elecciones primarias del PSOE. La candidata derrotada de forma tan clara –y con ella todos o casi todos sus patrocinadores, desde Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, Alfonso Guerra, José Bono, Emiliano García Page, Javier Fernández, Abel Caballero, Eduardo Madina y tantos y tantos otros- confundió sus deseos con la realidad, confió de forma ciega en el poder orgánico de un aparato partidario que no contó con el apoyo de la militancia y se tragó incluso las tesis mendaces de un poder mediático que se puso a su servicio en lógica defensa de los intereses económicos y financieros que les sostienen.

La militancia socialista ha demostrado la enorme vitalidad política del PSOE, con una participación en estas elecciones primarias del 80% de los afiliados al corriente de pago. Más allá de esta evidencia, el contundente triunfo de Pedro Sánchez demuestra que en el PSOE existía un profundo divorcio entre su dirigencia institucional y orgánica, por un lado, y por el otro sus militantes, y probablemente también la mayoría de sus simpatizantes y votantes.  

En el PSOE existía un profundo divorcio entre su dirigencia institucional y orgánica

Con estas elecciones primarias el PSOE ha vivido su propio 15-M. Los militantes socialistas han demostrado, con una mayoría inequívoca y en contra de la opinión casi unánime de los medios de comunicación, que no se sentían en modo alguno representados por casi todos sus dirigentes, de la misma manera que aquellos indignados que en el 15-M se manifestaron en la Puerta del Sol y en tantas otras ciudades españolas no se sentían representados por el conjunto de los políticos de nuestro país.

Aquella indignación ha tenido ahora, con el resultado de estas elecciones primarias socialistas, su traducción en clave estrictamente PSOE, en una revuelta democrática contra una dirigencia que se ha perpetuado en el poder institucional y orgánico a través de sistemas de cooptación y endogamia.

La militancia socialista recuerda a aquellos indignados que en el 15-M se manifestaron en la Puerta del Sol

Tras su claro triunfo Pedro Sánchez ha sido comparado al conde de Montecristo, Sísifo, Ulises, el general MacArthur, e incluso con la borgiana rosa de Paracelso. No obstante, lo único que está claro es que ahora, después de su regreso a la secretaría general, Pedro Sánchez es aquella “única autoridad en el PSOE” que reclamaba para sí Verónica Pérez, joven y fiel escudera de Susana Díaz. Ahora solo falta, y parece que no es poco, que lo comprendan y lo asuman todos aquellos que confundieron sus deseos con la realidad.

Entre otras cosas esto exige, como mínimo, saber que el nombre del recuperado secretario general socialista es Pedro Sánchez, ese nombre que la gran derrotada Susana Díaz fue incapaz incluso de pronunciar en público, aunque hace tan solo muy pocos días le llamaba aún “Pedro, cariño”.