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Los clústeres en Cataluña, más activos que la tradicional asociación empresarial, engloba al 30% del PIB autonómico

Josep Huguet

Felip Puig, cuando era consejero de Empresa, en la presentación del clúster de materiales avanzados de Cataluña.

Barcelona, 11 de junio de 2017 (08:00 CET)

Este jueves he asistido al Palau de la Generalitat a la conmemoración de los 25 años de puesta en marcha de la política de clústeres donde fuimos invitados todos los ex-consejeros del sector. Tengo que confesar que cuando un país es capaz de aprobar estrategias con consenso social y que los diversos gobiernos de varios colores las siguen y las enriquecen, los resultados finales suelen ser espectaculares.

Desde los orígenes del tema en época del consejero Subirà hasta ahora han pasado muchas cosas, pero la línea básica no se ha interrumpido, más bien el contrario se ha mejorado. Pienso, por ejemplo, en el Plan Nacional para la Investigación y la Innovación 2008, que facilitó una profunda reflexión estratégica de la que se derivó la fusión en un solo organismo de las áreas de exportación e innovación ACCIÓ (Copca y Cidem). Es obvio que una eficiente política de clústeres necesita una sola interlocución para los dos grandes retos de la competitividad. También ayudó el PNRI a cambiar un modelo muy sectorial y antiguo de clúster basado en la similitud de empresas hacia un concepto revolucionario como era la agrupación en función del reto o servicio final: agua, niños, familias, dependencias, belleza etc. Y finalmente, también sirvió el punto de inflexión del 2008 para ensayar la cooperación interclúster por objetivos comunes.

Los clústeres en Cataluña agrupan a 2.000 empresas y 100 agentes, que representan al 30% del PIB

¿En cualquier caso, de que estamos hablando? De agrupaciones de empresas e instituciones de apoyo radicadas en un territorio que trabajan cooperativamente para aumentar su competitividad. Hoy en Cataluña hay 30 clústeres con unas 2.000 empresas y 100 agentes de entornos como centros tecnológicos y universidades que representan el 30% del PIB catalán, con una facturación agregada de 65.000 M€ con más de 290.000 puestos de trabajo. La lista: agua, automoción, belleza, bienes de equipo, biotecnología, carne de cerdo, digital, domótica, eficiencia energética, solar, deportes, ferrocarril, foodservice, piel, diseño, gourmet, hábitat, iluminación, maquinaria agrícola, materiales avanzados, mueble, moda, nutrición y salud, óptica y fotónica, packaging, indumentaria de niños, salud mental, tecnologías salud, edutech, vino, etcétera.

Los clústeres en Cataluña están protagonizados por las pequeñas y medianas empresas pero las multinacionales también apuestan. Las empresas presentes en clústeres fuertes en Europa tienen unos sueldos un 15% superiores a sus competidores no presentes en clústeres. Sinónimo de una mayor productividad y mayor capacidad para captar y retener talento.

Las empresas presentes en clústeres fuertes en Europa tienen unos sueldos un 15% superiores

En un eje de coordenadas entre competitividad y cooperación empresarial se sitúan las empresas que no cooperan y con baja competitividad, por lo tanto con estrategia individual obsoleta. Las que no cooperan pero de alta competitividad, por lo tanto tienen una estrategia individual ganadora. Y finalmente las de más éxito, que cooperan y de alta competitividad que significa lograr una estrategia colectiva ganadora.

Las diferencias entre una asociación empresarial “clásica” y un clúster son claras. La primera está controlada por los grandes del sector, la otra liderada por los más activos. Una de estructura vertical y presidencialista, la otra de estructura horizontal y con coliderazgo por proyectos. Una con junta directiva “institucional”, la otra con junta directiva “tractora”. Una, el lobby típico, la otra en el impulso a proyectos estratégicos. En un lugar las empresas del mismo CNAE, en el otro con miembros de la misma cadena de valor. Una con equipo de gestión tradicional y el clúster con un equipo innovador.

La asociación empresarial está controlada por los grandes del sector, y el clúster por los socios más activos

¿Qué hace que el ecosistema de clústeres catalán sea una referencia internacional? 1. El país pionero con 25 años de experiencia y continuidad. 2. Una gran masa crítica. 3. El portafolio diversificado. 4. El enfoque innovador de los clústeres. 5. Un ecosistema conectado con actividades interclústeres sistemáticas. 6. El enfoque de los clústeres de vanguardia con un proceso de cambio estratégico. 7. La diversidad de componentes: startups, pymes, grandes corporaciones, centros tecnológicos, universidades. 8. La cantera de expertos en clústeres, con más de 100 profesionales. 9. La existencia de instituciones de formación internacional como la Fundación europea para la excelencia del clúster. 10. Una buena oferta de consultores locales especializados. 11. La participación activa en los foros sobre clústeres de la UE. Y 12. El liderazgo internacional de Cataluña como sede de la red TCI Network.

En la semana que ya sabemos fecha y pregunta del referéndum de autodeterminación, y empieza la cuenta atrás, es bueno conocer que tenemos las espaldas cubiertas por una sociedad emprendedora e innovadora de relevo internacional.